jueves, 25 de febrero de 2010
Testimonios reales de fumadores
Sergio Gómez Fernández
Empecé a fumar con 14 años y no tardé mucho en llegar a los dos paquetes diarios.
Siempre he sido consciente de que mi único motivo para seguir fumando era mi adicción.
Empecé de joven porque fui tonto, y luego no supe parar. Simplemente un día me harté y empezó mi historial de éxitos y fracasos.
He intentado dejar de fumar mil veces. Llegué a estar un año sin fumar y luego recaí. He estado un mes, dos meses, tres meses, una semana,... Lo más habitual: unas horas y caer de nuevo. La verdad es que con el tiempo uno no recuerda la dificultad de los primeros días.
Llega un momento que hasta pareció fácil. Sin duda no lo fue, pero es la sensación que queda. Y con el tiempo, al final es que ni siquiera piensas en aquello. Lo pase muy mal y estaba haciéndome daño a mí mismo y a mi familia.
Elisa Verdú Sánchez
Comencé a fumar a los 13-14 años. Paso muy poco tiempo desde que me fumaba aquellos cigarrillos sueltos hasta que empecé a comprar paquetes de tabaco.
Mi forma de fumar ha sido siempre compulsiva. He fumado por las mañanas en ayunas, me he despertado a media noche para fumar y no ha sido infrecuente tener dos cigarrillos encendidos a la vez. He fumado faltándole el respeto a todo, delante de niños pequeños, en la habitación del hospital tras una operación...mi necesidad estaba por encima de ello. Deje de hacer muchas cosas por que implicaban no fumar por un tiempo relativamente largo, por ejemplo ir al cine. En fin una época no para olvidar, hay que tenerla presente, pero desde luego para no revivirla.
He fracasado tantas veces que en realidad creo que es cuestión de estrategia, sino suerte. Esta vez tenia que ser, esta vez si. Quizás la principal estrategia haya sido el haber fracasado tantas veces como para aprender de todas ellas, no una calada, no un solo cigarrillo...saber no tanto lo que debes hacer como lo que no debes hacer. Por ejemplo, la vez anterior recuerdo que mis ataques de ansiedad eran fuertes, en parte provocados por mi: me apetece un cigarrillo, no puedes, si pero me apetece, no ya no fumas...así hasta que finalmente decía que uno al día estaba muy bien y el resultado final fue el fracaso. En esta ocasión no me he permitido el lujo de discutir conmigo misma: no fumo por que no y punto. ¿Es eso fuerza de voluntad? no creo, solo que sabia el resultado de discutir conmigo.
María Cortés Jiménez
Empecé a fumar porque era atractivo. Tendría 15 ó 16 años y me pasó lo mismo que cuando probé la cerveza de niña: aquella extraña sensación me gustó. De los cigarrillos sueltos comprados en el kiosco a escondidas pasé al paquete
a medias con mis amigas.
Pero no, poco a poco la adicción fue instalándose en mi vida como en la de todo fumador, quizás varíe el ritmo o las cantidades, pero el proceso prácticamente fue igual. Se estableció el hábito, y empezó otra etapa en que fumé a cualquier hora y en cualquier circunstancia, en todos los lugares estaba permitido hacerlo, en clase, en el autobús... hasta en casa se me permitió. Era lo normal. Ya no era atractivo ni tan placentero.
Pasados varios años empecé a plantearme dejarlo. No lo intenté seriamente, sólo pequeños amagos, así que obviamente no lo conseguí. Pero sí comencé a ponerme gradualmente ciertos límites: no comprar más de un paquete diario.
No fumar en el trabajo cuando estaba tratando con personas.
Bastantes años antes de plantearme dejar de fumar estuve sin hacerlo cinco o seis meses durante mi embarazo, pero no lo considero un intento puesto que no lo decidí ni tuve parte activa. Había rebajado el consumo, eso sí, pero seguía fumando. Sencillamente lo aborrecí como aborrecí el chorizo. No recuerdo ningún síndrome de abstinencia (quizás porque era muy joven y aún no tenía demasiada dependencia), ninguna ansiedad, nada, no me apetecía y ya está, no le di más vueltas, había cosas más importantes en las que pensar.
ENTREVISTA CON UNA EXFUMADORA
¿Por cuánto tiempo fue una fumadora?
Kelly: Comencé a fumar a los 21 años de edad y fumaba de una a una y media cajetilla de cigarros al día.
¿Había tratado de dejar de fumar antes?
Kelly: Traté de dejarlo dos veces, hace muchos años, antes de que hubiera disponible cualquier ayuda para dejar de fumar. Cada vez, dejaba de fumar de golpe, pero después de tres meses, estaba fumando otra vez. En el momento, me sentía joven y saludable y dos de mis mejores amigos eran fumadores, de modo que todavía no estaba realmente motivada a abandonarlo.
¿Qué le hizo decidir intentarlo nuevamente?
Kelly: Me enfermé con una mala infección bronquial y decidí que era tiempo de dejarlo. También, se aproximaba mi cumpleaños 50.
Dígame cómo lo dejó.
Kelly: Lo dejé usando una combinación de Zyban y un parche de nicotina. El Zyban es un antidepresivo que se ha descubierto que suprime el ansia por el cigarro. Tomé el Zyban por una semana antes de mi día oficial, el día que tiré los cigarros y me puse el parche. Mi día oficial fue en lunes y el sábado, cuando estaba fumando mi último cigarro, ya estaba perdiendo mi sentido del gusto por su sabor. El lunes, me puse el parche. La marca que estaba usando venía en tres niveles; empecé con el nivel más alto, el cual usé por un mes, luego cambié al intermedio por otro mes y, al más ligero por el último mes. Al final de los tres meses, eliminé el parche, dejé de tomar el Zyban y entré a los 50 años como una no fumadora. Eso fue hace dos años y medio.
¿Hizo algún otro cambio en el estilo de vida?
Kelly: Empecé a ir al gimnasio, levantaba pesas y utilizaba la escaladora, para evitar subir de peso, lo que parecía ser inevitable al dejar de fumar.
¿Y experimentó alguna ganancia de peso u otros efectos?
Kelly: A pesar del ejercicio, gané cerca de diez libras y me tomó los dos años y medio pasados perderlas. Ya no voy más al gimnasio, en su lugar camino varias millas por día como ejercicio. No tuve ningún otro efecto secundario.
¿Qué tipo de apoyo recibió de su familia y amigos?
Kelly: Estaba muy determinada así que no dependí mucho del apoyo de otras personas. Existen grupos de apoyo para personas que usan Zyban para dejar de fumar, pero no participé en ninguno. La recepcionista del consultorio de mi médico me llamaba regularmente para revisar mi progreso. También, mi hija dejó los postres mientras yo estaba dejando de fumar, aunque cuando accedió, ¡ella creyó que el proceso era de sólo un mes y no de tres! Pero se mantuvo lejos de lo dulce por todos los tres meses.
¿Qué tan difícil fue para usted abandonarlo?
Kelly: De hecho fue muy fácil. El Zyban realmente destruyó mi gusto por los cigarros y me mantuvo alejada de situaciones en las que normalmente fumaría. Aunque me permití en ocasiones hacer trampa, lo que creo que fue una gran ayuda. Para mí, sabiendo que podía fumar un cigarro si realmente lo quería fue un tipo de red de seguridad psicológica. No creo que hubiera podido dejar de fumar si nunca le hubiera podido dar otra fumada. Mi médico dijo que estaba bien tener una de vez en cuando, aunque no mientras tuviera el parche.
Y cuando fumaba ocasionalmente, ¿se olvidaba de ser una fumadora?

Kelly: No. No disfrutaba fumar como lo hacía alguna vez ¡y esa primera bocanada es terrible en mis pulmones! Mis dos mejores amigos todavía son fumadores, de modo que ocasionalmente me fumo un cigarro cuando estoy con ellos, pero simplemente ya no tengo más el deseo por su sabor.
¿Cuáles fueron los costos por dejar de fumar?
Kelly: Mi compañía aseguradora no cubrió el Zyban, así que el costo de esta medicina más los parches de nicotina sumaron $500. Esta inversión monetaria fue otro motivo para mí. También ahorré dinero por todos los cigarros que no estaba comprando y ahorre ese dinero para un viaje al Caribe para celebrar mis 50 años.
¿Recomendaría este método a otras personas que están tratando de dejar de fumar?
Kelly: Absolutamente. Esta combinación de medicinas funcionó magníficamente para mí. Pero por supuesto, tiene que estar motivado para dejarlo por usted mismo, lo que ciertamente yo estaba.
Empecé a fumar con 14 años y no tardé mucho en llegar a los dos paquetes diarios.
Siempre he sido consciente de que mi único motivo para seguir fumando era mi adicción.
Empecé de joven porque fui tonto, y luego no supe parar. Simplemente un día me harté y empezó mi historial de éxitos y fracasos.
He intentado dejar de fumar mil veces. Llegué a estar un año sin fumar y luego recaí. He estado un mes, dos meses, tres meses, una semana,... Lo más habitual: unas horas y caer de nuevo. La verdad es que con el tiempo uno no recuerda la dificultad de los primeros días.
Llega un momento que hasta pareció fácil. Sin duda no lo fue, pero es la sensación que queda. Y con el tiempo, al final es que ni siquiera piensas en aquello. Lo pase muy mal y estaba haciéndome daño a mí mismo y a mi familia.Elisa Verdú Sánchez
Comencé a fumar a los 13-14 años. Paso muy poco tiempo desde que me fumaba aquellos cigarrillos sueltos hasta que empecé a comprar paquetes de tabaco.
Mi forma de fumar ha sido siempre compulsiva. He fumado por las mañanas en ayunas, me he despertado a media noche para fumar y no ha sido infrecuente tener dos cigarrillos encendidos a la vez. He fumado faltándole el respeto a todo, delante de niños pequeños, en la habitación del hospital tras una operación...mi necesidad estaba por encima de ello. Deje de hacer muchas cosas por que implicaban no fumar por un tiempo relativamente largo, por ejemplo ir al cine. En fin una época no para olvidar, hay que tenerla presente, pero desde luego para no revivirla.

He fracasado tantas veces que en realidad creo que es cuestión de estrategia, sino suerte. Esta vez tenia que ser, esta vez si. Quizás la principal estrategia haya sido el haber fracasado tantas veces como para aprender de todas ellas, no una calada, no un solo cigarrillo...saber no tanto lo que debes hacer como lo que no debes hacer. Por ejemplo, la vez anterior recuerdo que mis ataques de ansiedad eran fuertes, en parte provocados por mi: me apetece un cigarrillo, no puedes, si pero me apetece, no ya no fumas...así hasta que finalmente decía que uno al día estaba muy bien y el resultado final fue el fracaso. En esta ocasión no me he permitido el lujo de discutir conmigo misma: no fumo por que no y punto. ¿Es eso fuerza de voluntad? no creo, solo que sabia el resultado de discutir conmigo.
María Cortés Jiménez
Empecé a fumar porque era atractivo. Tendría 15 ó 16 años y me pasó lo mismo que cuando probé la cerveza de niña: aquella extraña sensación me gustó. De los cigarrillos sueltos comprados en el kiosco a escondidas pasé al paquete
a medias con mis amigas.

Pero no, poco a poco la adicción fue instalándose en mi vida como en la de todo fumador, quizás varíe el ritmo o las cantidades, pero el proceso prácticamente fue igual. Se estableció el hábito, y empezó otra etapa en que fumé a cualquier hora y en cualquier circunstancia, en todos los lugares estaba permitido hacerlo, en clase, en el autobús... hasta en casa se me permitió. Era lo normal. Ya no era atractivo ni tan placentero.
Pasados varios años empecé a plantearme dejarlo. No lo intenté seriamente, sólo pequeños amagos, así que obviamente no lo conseguí. Pero sí comencé a ponerme gradualmente ciertos límites: no comprar más de un paquete diario.
No fumar en el trabajo cuando estaba tratando con personas.
Bastantes años antes de plantearme dejar de fumar estuve sin hacerlo cinco o seis meses durante mi embarazo, pero no lo considero un intento puesto que no lo decidí ni tuve parte activa. Había rebajado el consumo, eso sí, pero seguía fumando. Sencillamente lo aborrecí como aborrecí el chorizo. No recuerdo ningún síndrome de abstinencia (quizás porque era muy joven y aún no tenía demasiada dependencia), ninguna ansiedad, nada, no me apetecía y ya está, no le di más vueltas, había cosas más importantes en las que pensar.
ENTREVISTA CON UNA EXFUMADORA
¿Por cuánto tiempo fue una fumadora?
Kelly: Comencé a fumar a los 21 años de edad y fumaba de una a una y media cajetilla de cigarros al día.
¿Había tratado de dejar de fumar antes?
Kelly: Traté de dejarlo dos veces, hace muchos años, antes de que hubiera disponible cualquier ayuda para dejar de fumar. Cada vez, dejaba de fumar de golpe, pero después de tres meses, estaba fumando otra vez. En el momento, me sentía joven y saludable y dos de mis mejores amigos eran fumadores, de modo que todavía no estaba realmente motivada a abandonarlo.
¿Qué le hizo decidir intentarlo nuevamente?
Kelly: Me enfermé con una mala infección bronquial y decidí que era tiempo de dejarlo. También, se aproximaba mi cumpleaños 50.
Dígame cómo lo dejó.

Kelly: Lo dejé usando una combinación de Zyban y un parche de nicotina. El Zyban es un antidepresivo que se ha descubierto que suprime el ansia por el cigarro. Tomé el Zyban por una semana antes de mi día oficial, el día que tiré los cigarros y me puse el parche. Mi día oficial fue en lunes y el sábado, cuando estaba fumando mi último cigarro, ya estaba perdiendo mi sentido del gusto por su sabor. El lunes, me puse el parche. La marca que estaba usando venía en tres niveles; empecé con el nivel más alto, el cual usé por un mes, luego cambié al intermedio por otro mes y, al más ligero por el último mes. Al final de los tres meses, eliminé el parche, dejé de tomar el Zyban y entré a los 50 años como una no fumadora. Eso fue hace dos años y medio.
¿Hizo algún otro cambio en el estilo de vida?
Kelly: Empecé a ir al gimnasio, levantaba pesas y utilizaba la escaladora, para evitar subir de peso, lo que parecía ser inevitable al dejar de fumar.
¿Y experimentó alguna ganancia de peso u otros efectos?
Kelly: A pesar del ejercicio, gané cerca de diez libras y me tomó los dos años y medio pasados perderlas. Ya no voy más al gimnasio, en su lugar camino varias millas por día como ejercicio. No tuve ningún otro efecto secundario.
¿Qué tipo de apoyo recibió de su familia y amigos?
Kelly: Estaba muy determinada así que no dependí mucho del apoyo de otras personas. Existen grupos de apoyo para personas que usan Zyban para dejar de fumar, pero no participé en ninguno. La recepcionista del consultorio de mi médico me llamaba regularmente para revisar mi progreso. También, mi hija dejó los postres mientras yo estaba dejando de fumar, aunque cuando accedió, ¡ella creyó que el proceso era de sólo un mes y no de tres! Pero se mantuvo lejos de lo dulce por todos los tres meses.
¿Qué tan difícil fue para usted abandonarlo?
Kelly: De hecho fue muy fácil. El Zyban realmente destruyó mi gusto por los cigarros y me mantuvo alejada de situaciones en las que normalmente fumaría. Aunque me permití en ocasiones hacer trampa, lo que creo que fue una gran ayuda. Para mí, sabiendo que podía fumar un cigarro si realmente lo quería fue un tipo de red de seguridad psicológica. No creo que hubiera podido dejar de fumar si nunca le hubiera podido dar otra fumada. Mi médico dijo que estaba bien tener una de vez en cuando, aunque no mientras tuviera el parche.
Y cuando fumaba ocasionalmente, ¿se olvidaba de ser una fumadora?

Kelly: No. No disfrutaba fumar como lo hacía alguna vez ¡y esa primera bocanada es terrible en mis pulmones! Mis dos mejores amigos todavía son fumadores, de modo que ocasionalmente me fumo un cigarro cuando estoy con ellos, pero simplemente ya no tengo más el deseo por su sabor.
¿Cuáles fueron los costos por dejar de fumar?
Kelly: Mi compañía aseguradora no cubrió el Zyban, así que el costo de esta medicina más los parches de nicotina sumaron $500. Esta inversión monetaria fue otro motivo para mí. También ahorré dinero por todos los cigarros que no estaba comprando y ahorre ese dinero para un viaje al Caribe para celebrar mis 50 años.
¿Recomendaría este método a otras personas que están tratando de dejar de fumar?
Kelly: Absolutamente. Esta combinación de medicinas funcionó magníficamente para mí. Pero por supuesto, tiene que estar motivado para dejarlo por usted mismo, lo que ciertamente yo estaba.
¿CREES QUE CONOCES BIEN EL TABACO?
1. Definición
Planta cuyas hojas tienen concentraciones altas de una sustancia química llamada nicotina y que produce adicción.
Las hojas se pueden fumar (en cigarrillos, cigarros y pipas), aplicar a las encías (tabaco chupado o mascado) o inhalar (como aspirar). Las hojas de tabaco también contienen muchas sustancias químicas que causan cáncer, y el uso de tabaco y la exposición pasiva al humo de tabaco se han vinculado a muchos tipos del cáncer y otras enfermedades. El nombre científico es Nicotiana tabacum.
2. Componentes
Planta cuyas hojas tienen concentraciones altas de una sustancia química llamada nicotina y que produce adicción.
Las hojas se pueden fumar (en cigarrillos, cigarros y pipas), aplicar a las encías (tabaco chupado o mascado) o inhalar (como aspirar). Las hojas de tabaco también contienen muchas sustancias químicas que causan cáncer, y el uso de tabaco y la exposición pasiva al humo de tabaco se han vinculado a muchos tipos del cáncer y otras enfermedades. El nombre científico es Nicotiana tabacum.
2. Componentes

No estamos completamente seguros de las componentes del tabaco, por eso tenemos que acudir a laboratorios de investigación. Se han descubierto cerca de 4.000 substancias químicas entre las componentes del tabaco y, al menos, 40 de ellas son cancerígenas para el hombre.
• Amoniaco: Componente de productos de limpieza
• Arsénico: Veneno contenido en raticidas
• Butano: Combustible doméstico
• Cianuro: Empleado en la cámara de gas
• Formaldehído: Conservante
• Metano: Combustible utilizado en cohetes espaciales
• Cadmio: Presente en baterías
• Monóxido de carbono: Presente en los humos de escape de los coches
• Amoniaco: Componente de productos de limpieza
• Arsénico: Veneno contenido en raticidas
• Butano: Combustible doméstico
• Cianuro: Empleado en la cámara de gas
• Formaldehído: Conservante
• Metano: Combustible utilizado en cohetes espaciales
• Cadmio: Presente en baterías
• Monóxido de carbono: Presente en los humos de escape de los coches
• Alquitrán: Es la sustancia oscura y pegajosa encargada de llevar la nicotina y demás productos químicos del tabaco hasta nuestros pulmones.
• Benzeno, Radón y demás basura: Está prohibido utilizarlos como componentes de artículos de uso doméstico porque provocan cáncer
• Nicotina: es la responsable de que el tabaco sea tan adictivo. Los estudios científicos han demostrado que la nicotina presente en el tabaco crea la misma adicción que la heroína o la cocaína. A los 7 segundos de dar una calada, la nicotina alcanza nuestro cerebro.
• Benzeno, Radón y demás basura: Está prohibido utilizarlos como componentes de artículos de uso doméstico porque provocan cáncer
• Nicotina: es la responsable de que el tabaco sea tan adictivo. Los estudios científicos han demostrado que la nicotina presente en el tabaco crea la misma adicción que la heroína o la cocaína. A los 7 segundos de dar una calada, la nicotina alcanza nuestro cerebro.
3. Efectos
A corto plazo
Cuando una persona fuma un cigarrillo, el cuerpo responde inmediatamente a la nicotina contenida en el humo. La nicotina causa a corto plazo un aumento de la presión arterial, frecuencia cardiaca, y el flujo de sangre desde el corazón. También provoca que las arterias se estrechen. El monóxido de carbono reduce la cantidad de oxígeno que la sangre puede llevar. Esto, combinado con los efectos producidos por la nicotina, crea un desequilibrio en la demanda de oxígeno por las células y la cantidad de oxígeno que la sangre es capaz de transportar.

A largo plazo
El consumo de tabaco se sabe que contribuyen al cáncer del cuello del útero, páncreas y los riñones. Los investigadores han identificado más de 40 sustancias químicas en el humo del tabaco que causan cáncer en los seres humanos y animales.
El tabaco y cigarros también tienen consecuencias mortales, incluido el cáncer de pulmón, laringe, esófago, y el cáncer oral. Los efectos perjudiciales del tabaquismo no terminan con el fumador.
La salud de los no fumadores se ve afectada por el humo del tabaco ambiental. La exposición al humo del tabaco tanto a
adultos como a niños, que pueden sufrir enfermedades respiración o infecciones de las vías respiratorias. La evidencia también indica que la exposición al humo del tabaco aumenta el riesgo de enfermedad coronaria.
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)
