DATOS DE CONSUMO Y PRODUCCIÓN DEL TABACO

Philip Morris, British American Tobacco (BAT) y Japan Tobacco poseen instalaciones productoras en más de 50 países, además compran tabaco en otra docena de países. En las últimas décadas realizaron adquisiciones masivas en todo el mundo, gastando miles de millones de dólares en nuevas instalaciones, firmando acuerdos de inversiones de riesgo con tabacaleras de propiedad privada o pública, y adquiriendo plantas de producción estatales, generalmente a precios irrisorios (35).
Al mismo tiempo, trabajan estrechamente con empresas estadounidenses comercializadoras de tabaco para extender el cultivo de la planta, pero reduciendo costos, a efecto de surtir de materia prima a las nuevas fábricas. El mercado de la hoja está dominado por tres comercializadoras de tabaco estadounidenses: DIMON, Standard Comercial y Universal. Dichas empresas —que seleccionan, compran, procesan y venden tabaco — establecen junto con las empresas cigarreras la producción en cada país, tanto en cantidad como en tipo de hoja (36, 37).
En el año 2001, tres países producían más del 60% de la producción mundial de tabaco: China (42%), India (11%) y Brasil (8%). Estados Unidos, que hasta 1997 era el segundo país productor de tabaco, ahora solo contribuye con el 7% (Figura 1) (34).
Las empresas tabacaleras y comercializadoras han intentado alinearse con los agricultores y países productores de tabaco para llevar a un terreno más favorable los términos del debate, soslayando el tema de la salud pública y magnificando el daño que las políticas antitabáquicas
traen para los productores y sus consumidores. La búsqueda de alternativas al tabaco no es fácil, debido a la importante implantación de la industria tabacalera en los países en vías de desarrollo (38).Actualmente, son muchos los agricultores atrapados en la producción de un producto que requiere un trabajo intensivo con muchos recursos y que supone un riesgo ambiental y para la salud importante (39). En la Unión Europea, se distribuye el cultivo y la producción de tabaco por cuotas comunitarias fuertemente subvencionadas. España, es el tercer país productor de los 15 comunitarios y con unas 42.000 toneladas anuales, destacando Extremadura con el 85 % (40).
Con la máxima “mucho ahorra, el que poco desperdicia”, las empresas tabaqueras, con 450 gramos de tabaco, producen hoy unos 1100 cigarrillos, mientras que hace 40 años solo producían unos 438 cigarrillos (Tabla V)( 1). El desarrollo tecnológico ha permitido utilizar menos tabaco por cigarrillo mediante la incorporación del tabaco expandido (con dióxido de carbono, nitrógeno o isopentano...) o por mecanismos para agregar tabaco reconstituido (subproductos o desechos del tabaco procesados, por ejemplo tallos, así como partículas pequeñas o polvo de hoja). Uno
de las métodos más recientes para fabricar tabaco reconstituido consiste en su agregación directa a una solución de amoniaco. Los fabricantes añaden sabores u aromas para reducir la naturaleza irritante del humo y al mismo tiempo crear características sensoriales similares a las obtenidas con hojas de muy buena calidad. Son más de 600 los aditivos presentes en el tabaco de los cigarrillos, apareciendo descritos en la Tabla VI algunos de los más sugerentes (1,15).Tabla V. Más cigarrillos, menos tabaco. Cantidad de tabaco utilizada en la fabricación de 1000 cigarrillos USA.(1)
Para proteger la planta, el cultivo de tabaco necesita un importante consumo de pesticidas. Las instrucciones que BAT entrega a los productores de tabaco en Kenia recomienda 16 aplicaciones de plaguicidas durante el periodo inicial previo al transplante de los brotes a tierra. El abuso de estos productos, por agricultores escasamente informados del manejo y manipulación, les sobreexpone a la toxicidad. Además estos países utilizan muchos pesticidas prohibidos en los países desarrollados por su peligrosidad y toxicidad (Aldicarb, clorpirifos, 1,3 dicloropropeno...)El tabaco también necesita grandes cantidades de fertilizantes, pues la planta absorbe más nitrógeno, fósforo y potasio que cualquiera de los principales cultivos de valor comercial o alimentario.
La ley sobre el tabaco en España
El 27 de diciembre de 2005 apareció publicada en el Boletín Oficial del Estado la Ley 28/2005 de 26 de diciembre de medidas sanitarias frente al tabaquismo y reguladora de la venta, el suministro, el consumo y la publicidad de los productos del tabaco.
Con la publicación de esta Ley se pone fin a un largo proceso legislativo en el que la OCU ha participado muy activamente, tanto de forma directa, dirigiéndose a los grupos parlamentarios, al Senado, etc., como indirectamente, a través de distintos foros: el Consejo de Consumidores y Usuarios o el Consejo Económico y Social, entre otros.
La entrada en vigor de la nueva ley cambiará sensiblemente el panorama. A partir del 1 de enero de 2006, la situación queda así:
Venta de tabaco
Estará prohibido vender tabaco a menores de dieciocho años.
Sólo podrá venderse tabaco en los estancos o en las máquinas automáticas ubicadas en los establecimientos autorizados. Estas máquinas deberán cumplir requisitos estrictos.
No podrán venderse cigarrillos sueltos o en paquetes de menos de 20, salvo en los bares y restaurantes de más de 100 metros cuadrados en donde se establezcan zonas de fumadores.
Estará prohibida la entrega de muestras de tabaco así como la venta a distancia o de forma indirecta o no personal. Para permitir que las tabaqueras se deshagan de su stock, la ley les concede 3 meses para vender cigarrillos en unidades de empaquetamiento diferentes a las señaladas.
Publicidad de tabaco
La publicidad, la promoción y el patrocinio del tabaco en cualquier medio o soporte son actividades prohibidas por esta ley. Esta prohibición se extiende también a las máquinas automáticas y a los servicios de la sociedad de la información.
Quedan excluidas de esta medida las publicaciones dirigidas exclusivamente
a los profesionales del comercio del tabaco, las presentaciones a profesionales del sector y la promoción de productos en el interior de los estancos siempre que no se destine a menores y nunca en el escaparate del establecimiento.
Las publicaciones editadas o impresas en países que no formen parte de la UE y que inserten publicidad de tabaco estarán exentas de esta prohibición, siempre que dichas publicaciones no estén destinadas principalmente al mercado comunitario y en ningún caso deberán estar dirigidas a menores de edad.
En el caso de los deportes a motor, la ley prevé una moratoria de tres años para aquellos equipos participantes en competiciones internacionales que tuvieran firmados anteriormente a la entrada en vigor de la ley acuerdos de patrocinio con alguna tabaquera.
Consumo de tabaco
La ley diferencia lugares en donde se prohíbe fumar totalmente de aquellos otros en donde estará permitido habilitar zonas de fumadores.
- En casi todos los espacios cerrados estará prohibido fumar. Es de destacar la prohibición de fumar en los centros de trabajo (salvo al aire libre) y en los centros comerciales y grandes superficies. Asimismo estará prohibido fumar en todos los medios de transporte públicos (incluidos los andenes, pasillos, escaleras, etc. del Metro).En las salas de fiesta o de uso público en general no se podrá fumar durante el horario en el que se permita la entrada a menores de 18 años. Tampoco se podrá fumar en aquellos sitios donde se elaboren o se vendan alimentos. Finalmente se prohíbe también fumar en cabinas telefónicas, ascensores, espacios cerrados de los cajeros automáticos y espacios públicos reducidos (de menos de cinco metros cuadrados).
Podrá haber zonas de fumadores e n los centros de atención social, salas de teatro,cines u otros lugares cerrados donde se realicen espectáculos públicos. Asimismo, podrá haber zonas de fumadores en aeropuertos y estaciones de autobuses y de transporte marítimo y ferroviario, y en los hoteles, hostales y similares. En las salas de fiesta, de juego o de uso público en general podrá haber zonas de fumadores durante el horario en el que no se permita la entrada a menores de 18 años. También se pueden habilitar zonas de fumadores en los bares, restaurantes y lugares de ocio de más de 100 m2.En todos los casos citados, las zonas para fumar deberán estar señalizadas de forma clara, deberán estar separadas físicamente del resto del local, estar completamente compartimentadas y tener sistemas de ventilación independientes. No podrán ubicarse en zonas de paso para personas no fumadoras (salvo que sean trabajadores del local). La superficie de la zona de fumadoresdeberá ser inferior al 10% del total destinado a clientes, salvo en los bares y restaurantes de más de 100 metros cuadrados y en las salas de fiesta, en los que la sala de fumadores podrá ocupar hasta un 30%. Los hoteles podrán destinar hasta un 30% de habitaciones para huéspedes fumadores.Los titulares de bares, restaurantes y lugares de ocio de menos de 100 m 2 podrán decidir si en su local se fuma o no, y deberán informar de ello a la entrada.
Testimonios reales de fumadores
Empecé a fumar con 14 años y no tardé mucho en llegar a los dos paquetes diarios.
Siempre he sido consciente de que mi único motivo para seguir fumando era mi adicción.
Empecé de joven porque fui tonto, y luego no supe parar. Simplemente un día me harté y empezó mi historial de éxitos y fracasos.
He intentado dejar de fumar mil veces. Llegué a estar un año sin fumar y luego recaí. He estado un mes, dos meses, tres meses, una semana,... Lo más habitual: unas horas y caer de nuevo. La verdad es que con el tiempo uno no recuerda la dificultad de los primeros días.
Llega un momento que hasta pareció fácil. Sin duda no lo fue, pero es la sensación que queda. Y con el tiempo, al final es que ni siquiera piensas en aquello. Lo pase muy mal y estaba haciéndome daño a mí mismo y a mi familia.Elisa Verdú Sánchez
Comencé a fumar a los 13-14 años. Paso muy poco tiempo desde que me fumaba aquellos cigarrillos sueltos hasta que empecé a comprar paquetes de tabaco.
Mi forma de fumar ha sido siempre compulsiva. He fumado por las mañanas en ayunas, me he despertado a media noche para fumar y no ha sido infrecuente tener dos cigarrillos encendidos a la vez. He fumado faltándole el respeto a todo, delante de niños pequeños, en la habitación del hospital tras una operación...mi necesidad estaba por encima de ello. Deje de hacer muchas cosas por que implicaban no fumar por un tiempo relativamente largo, por ejemplo ir al cine. En fin una época no para olvidar, hay que tenerla presente, pero desde luego para no revivirla.

He fracasado tantas veces que en realidad creo que es cuestión de estrategia, sino suerte. Esta vez tenia que ser, esta vez si. Quizás la principal estrategia haya sido el haber fracasado tantas veces como para aprender de todas ellas, no una calada, no un solo cigarrillo...saber no tanto lo que debes hacer como lo que no debes hacer. Por ejemplo, la vez anterior recuerdo que mis ataques de ansiedad eran fuertes, en parte provocados por mi: me apetece un cigarrillo, no puedes, si pero me apetece, no ya no fumas...así hasta que finalmente decía que uno al día estaba muy bien y el resultado final fue el fracaso. En esta ocasión no me he permitido el lujo de discutir conmigo misma: no fumo por que no y punto. ¿Es eso fuerza de voluntad? no creo, solo que sabia el resultado de discutir conmigo.
María Cortés Jiménez
Empecé a fumar porque era atractivo. Tendría 15 ó 16 años y me pasó lo mismo que cuando probé la cerveza de niña: aquella extraña sensación me gustó. De los cigarrillos sueltos comprados en el kiosco a escondidas pasé al paquete
a medias con mis amigas.

Pero no, poco a poco la adicción fue instalándose en mi vida como en la de todo fumador, quizás varíe el ritmo o las cantidades, pero el proceso prácticamente fue igual. Se estableció el hábito, y empezó otra etapa en que fumé a cualquier hora y en cualquier circunstancia, en todos los lugares estaba permitido hacerlo, en clase, en el autobús... hasta en casa se me permitió. Era lo normal. Ya no era atractivo ni tan placentero.
Pasados varios años empecé a plantearme dejarlo. No lo intenté seriamente, sólo pequeños amagos, así que obviamente no lo conseguí. Pero sí comencé a ponerme gradualmente ciertos límites: no comprar más de un paquete diario.
No fumar en el trabajo cuando estaba tratando con personas.
Bastantes años antes de plantearme dejar de fumar estuve sin hacerlo cinco o seis meses durante mi embarazo, pero no lo considero un intento puesto que no lo decidí ni tuve parte activa. Había rebajado el consumo, eso sí, pero seguía fumando. Sencillamente lo aborrecí como aborrecí el chorizo. No recuerdo ningún síndrome de abstinencia (quizás porque era muy joven y aún no tenía demasiada dependencia), ninguna ansiedad, nada, no me apetecía y ya está, no le di más vueltas, había cosas más importantes en las que pensar.
ENTREVISTA CON UNA EXFUMADORA
¿Por cuánto tiempo fue una fumadora?
Kelly: Comencé a fumar a los 21 años de edad y fumaba de una a una y media cajetilla de cigarros al día.
¿Había tratado de dejar de fumar antes?
Kelly: Traté de dejarlo dos veces, hace muchos años, antes de que hubiera disponible cualquier ayuda para dejar de fumar. Cada vez, dejaba de fumar de golpe, pero después de tres meses, estaba fumando otra vez. En el momento, me sentía joven y saludable y dos de mis mejores amigos eran fumadores, de modo que todavía no estaba realmente motivada a abandonarlo.
¿Qué le hizo decidir intentarlo nuevamente?
Kelly: Me enfermé con una mala infección bronquial y decidí que era tiempo de dejarlo. También, se aproximaba mi cumpleaños 50.
Dígame cómo lo dejó.

Kelly: Lo dejé usando una combinación de Zyban y un parche de nicotina. El Zyban es un antidepresivo que se ha descubierto que suprime el ansia por el cigarro. Tomé el Zyban por una semana antes de mi día oficial, el día que tiré los cigarros y me puse el parche. Mi día oficial fue en lunes y el sábado, cuando estaba fumando mi último cigarro, ya estaba perdiendo mi sentido del gusto por su sabor. El lunes, me puse el parche. La marca que estaba usando venía en tres niveles; empecé con el nivel más alto, el cual usé por un mes, luego cambié al intermedio por otro mes y, al más ligero por el último mes. Al final de los tres meses, eliminé el parche, dejé de tomar el Zyban y entré a los 50 años como una no fumadora. Eso fue hace dos años y medio.
¿Hizo algún otro cambio en el estilo de vida?
Kelly: Empecé a ir al gimnasio, levantaba pesas y utilizaba la escaladora, para evitar subir de peso, lo que parecía ser inevitable al dejar de fumar.
¿Y experimentó alguna ganancia de peso u otros efectos?
Kelly: A pesar del ejercicio, gané cerca de diez libras y me tomó los dos años y medio pasados perderlas. Ya no voy más al gimnasio, en su lugar camino varias millas por día como ejercicio. No tuve ningún otro efecto secundario.
¿Qué tipo de apoyo recibió de su familia y amigos?
Kelly: Estaba muy determinada así que no dependí mucho del apoyo de otras personas. Existen grupos de apoyo para personas que usan Zyban para dejar de fumar, pero no participé en ninguno. La recepcionista del consultorio de mi médico me llamaba regularmente para revisar mi progreso. También, mi hija dejó los postres mientras yo estaba dejando de fumar, aunque cuando accedió, ¡ella creyó que el proceso era de sólo un mes y no de tres! Pero se mantuvo lejos de lo dulce por todos los tres meses.
¿Qué tan difícil fue para usted abandonarlo?
Kelly: De hecho fue muy fácil. El Zyban realmente destruyó mi gusto por los cigarros y me mantuvo alejada de situaciones en las que normalmente fumaría. Aunque me permití en ocasiones hacer trampa, lo que creo que fue una gran ayuda. Para mí, sabiendo que podía fumar un cigarro si realmente lo quería fue un tipo de red de seguridad psicológica. No creo que hubiera podido dejar de fumar si nunca le hubiera podido dar otra fumada. Mi médico dijo que estaba bien tener una de vez en cuando, aunque no mientras tuviera el parche.
Y cuando fumaba ocasionalmente, ¿se olvidaba de ser una fumadora?

Kelly: No. No disfrutaba fumar como lo hacía alguna vez ¡y esa primera bocanada es terrible en mis pulmones! Mis dos mejores amigos todavía son fumadores, de modo que ocasionalmente me fumo un cigarro cuando estoy con ellos, pero simplemente ya no tengo más el deseo por su sabor.
¿Cuáles fueron los costos por dejar de fumar?
Kelly: Mi compañía aseguradora no cubrió el Zyban, así que el costo de esta medicina más los parches de nicotina sumaron $500. Esta inversión monetaria fue otro motivo para mí. También ahorré dinero por todos los cigarros que no estaba comprando y ahorre ese dinero para un viaje al Caribe para celebrar mis 50 años.
¿Recomendaría este método a otras personas que están tratando de dejar de fumar?
Kelly: Absolutamente. Esta combinación de medicinas funcionó magníficamente para mí. Pero por supuesto, tiene que estar motivado para dejarlo por usted mismo, lo que ciertamente yo estaba.
¿CREES QUE CONOCES BIEN EL TABACO?
Planta cuyas hojas tienen concentraciones altas de una sustancia química llamada nicotina y que produce adicción.
Las hojas se pueden fumar (en cigarrillos, cigarros y pipas), aplicar a las encías (tabaco chupado o mascado) o inhalar (como aspirar). Las hojas de tabaco también contienen muchas sustancias químicas que causan cáncer, y el uso de tabaco y la exposición pasiva al humo de tabaco se han vinculado a muchos tipos del cáncer y otras enfermedades. El nombre científico es Nicotiana tabacum.
2. Componentes

• Amoniaco: Componente de productos de limpieza
• Arsénico: Veneno contenido en raticidas
• Butano: Combustible doméstico
• Cianuro: Empleado en la cámara de gas
• Formaldehído: Conservante
• Metano: Combustible utilizado en cohetes espaciales
• Cadmio: Presente en baterías
• Monóxido de carbono: Presente en los humos de escape de los coches
• Benzeno, Radón y demás basura: Está prohibido utilizarlos como componentes de artículos de uso doméstico porque provocan cáncer
• Nicotina: es la responsable de que el tabaco sea tan adictivo. Los estudios científicos han demostrado que la nicotina presente en el tabaco crea la misma adicción que la heroína o la cocaína. A los 7 segundos de dar una calada, la nicotina alcanza nuestro cerebro.
3. Efectos
A corto plazo
Cuando una persona fuma un cigarrillo, el cuerpo responde inmediatamente a la nicotina contenida en el humo. La nicotina causa a corto plazo un aumento de la presión arterial, frecuencia cardiaca, y el flujo de sangre desde el corazón. También provoca que las arterias se estrechen. El monóxido de carbono reduce la cantidad de oxígeno que la sangre puede llevar. Esto, combinado con los efectos producidos por la nicotina, crea un desequilibrio en la demanda de oxígeno por las células y la cantidad de oxígeno que la sangre es capaz de transportar.

A largo plazo
El consumo de tabaco se sabe que contribuyen al cáncer del cuello del útero, páncreas y los riñones. Los investigadores han identificado más de 40 sustancias químicas en el humo del tabaco que causan cáncer en los seres humanos y animales.
El tabaco y cigarros también tienen consecuencias mortales, incluido el cáncer de pulmón, laringe, esófago, y el cáncer oral. Los efectos perjudiciales del tabaquismo no terminan con el fumador.
La salud de los no fumadores se ve afectada por el humo del tabaco ambiental. La exposición al humo del tabaco tanto a





